La obsolescencia de las constituciones

Una constitución es un artilugio demasiado complicado para que cada generación de españolitos lo monte y lo desmonte como si fuera un lego. También tú, divina Irene. Además, en calidad de ley fundamental del Estado, podría tener vigencia durante siglos sin ningún problema. Hay ejemplos significativos. En el caso de Inglaterra, desde 1215, y en el de los EEUU desde 1787, ambas democracias muy consolidadas a las que Irene Montero no puede dar muchas lecciones, y mucho menos decirles que sus ciudadanos están siendo dirigidos por los muertos. Las ocurrencias, en la política tradicional, solían salir caras, pero el Twitter, desde luego, es una fábrica inagotable de estas idioteces. Como si todos fuéramos Pablo Iglesias y compañeros mártires, y por el hecho de no consentir que la mosca de la corrupción siga en la sopa, estuviéramos dispuestos a disculpar a quien rompa el plato. A estos tíos les importa un pimiento el menesteroso, el currela y el oprimido: para ellos, para los neocom, la miseria, el conflicto político y los miserables sólo son materia prima de trabajo. Y de éxito electoral.

Estoy aburrido de oír a muchos políticos, intelectuales y personajes públicos acogerse al comodín de la reforma de la Constitución del 78 para solucionar los males que padece nuestro sistema, y en particular, durante las últimas semanas, el problema territorial que ha encabezado Cataluña. La cuestión peliaguda es pasar de lo general a lo particular, y después de declamar las soluciones en un plano puramente retórico y abstracto, va llegando el momento de ser más específicos y aclarar de una vez por todas dos cuestiones: qué artículos de la constitución se quieren modificar, y con qué textos se quieren hacer esas modificaciones. Toca mojarse ya. Estoy deseando conocer las propuestas.

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Para terminar, y por puro gozo estético e intelectual, reproduzco el preámbulo de la Constitución del 78. ¿Cuál sería el texto alternativo que propondría Irene Montero?

PREÁMBULO

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de laTierra

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