Cataluña, dos cuestiones subordinadas. La cuestión principal.

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La otra tarde, mientras estudiaba con mi hija la Independencia de los Estados Unidos en 1776 y la Revolución Francesa de 1789, caí en la cuenta de una pieza importante para entender el puzzle de nuestra actualidad en Cataluña.En el presente conflicto catalán la cuestión principal no es qué parte tiene razón, sino si se cumple e incumple la ley para fijar quién es quien en esta historia. Me explico. Razones se tienen siempre, y argumentos también tienen todas las partes en un litigio, pero eso no significa que se tenga la razón. Las actuaciones, sin embargo, son otra cosa, y hay que juzgarlas siempre en tanto si son, o no, ajustadas a derecho. Así de simple.

Hechos. El Govern de la Generalitat incumplió el seis 6 y 7 de septiembre la legalidad vigente en España: la Constitución y el Estatut de 2006. Las nuevas leyes de la desconexión aprobadas en esos días son ilegales. Cualquier acto que proceda de ellas será también ilegal. El referéndum del 1-O, además de ilegal, es un pucherazo colosal. Sus datos, ni son fiables, ni pueden ser vinculantes para nadie en su sano juicio.

La curiosa declaración de independencia del pasado 10-O, además de ambigua y ridícula es bochornosa para una sociedad democrática, ¿o no? Puigdemont declaró ese desgraciado día 10 que ellos, ni eran unos locos ni unos suicidas. ¿Cómo casan posicionamientos tan distantes? ¿Qué está pasando? Pues muy sencillo, retomamos la lección de historia del  siglo XVIII y caemos en la cuenta de que estamos ante la praxis independentista, ante una revolución de independencia y/o de cambio de régimen en pleno 2017. Agentes políticos comprometidos en los dos procesos, haberlos, haylos. Los indepes por un lado, y el conglomerado antisistema formado por las siglas de Podemos y sus confluencias por otro. Una suma de intereses y estrategias bien visible.

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Ninguna constitución en el mundo reconoce el derecho de autodeterminación de uno de sus territorios o comunidades. Si alguien encuentra un ejemplo, que me lo indique, ¿quizás Eritrea? Ningún Estado aceptaría que le amputaran un 20% de su PIB por las buenas. Como consecuencia, nunca podrá convocarse un referéndum de autodeterminación en Cataluña, al menos dentro de la ley, legalmente. Esto lo saben todos los agentes políticos implicados, también los dirigentes catalanes. ¿Cómo hacer pues para proclamar una República Catalana independiente en Europa? Pues como se hicieron todas las demás, ya está todo inventado; creando un choque de legitimidades y desobedeciendo la ley establecida hasta que pueda ser promulgado un nuevo marco legal en la nueva república independizada. Sin matices. La revolución consiste en una política de hechos consumados, con la mayor movilización social posible, hasta conseguir el reconocimiento de la independencia por el Estado originario. El ideal, la independencia, justificará todos los medios, también la guerra si llega el caso, -porque se vendería como una guerra de liberación, claro-. La acción-reacción sucede en una dialéctica simplificada de buenos y malos, de héroes y villanos, de lucha y represión. Se construye el relato de la víctima y del opresor. Ya ha ocurrido muchas veces en la historia. No existe otro camino, desobedecer la ley y la autoridad constituida para obedecer otra adoptada por la rebelión. Y en esas estamos, haciendo historia. El final está aún por escribir.

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